En estos tiempos de crisis no paro de oír  “hay que apretarse el cinturón”, una frase coloquial y hasta simpática, aunque cuando la dice el gerente de tu empresa, tu superior, o el responsable de recursos humanos, y tú, casualmente, estas en el departamento de marketing es el momento de que te eches a temblar.

Afirmo esto porque en España se ha adoptado la costumbre, casi la tradición, de que cuando las cosas van mal los primeros en abandonar el barco que se hunde son los componentes del departamento de marketing, no por propia iniciativa, si no por invitación.

Supongo que la razón es que la gente de marketing deja de ser efectiva cuando no hay dinero que gastar y claro para que vamos a pedirles ayuda o consejo para intentar mejorar la situación de la empresa, total sólo saben hacer slogans y anuncios.

En las épocas de crisis ya no se necesita ni plan de marketing, ni imagen de empresa, ni estrategias de productos o de precios… la única obsesión es vender, vender y vender.

No seré yo quien sugiera la fórmula mágica para salir de la crisis, pero creo que es el mejor momento para evaluar el compromiso y la validez tanto de empleados como de directivos. En los momentos difíciles es cuando se ve quien está dispuesto a hacer sacrificios por la empresa (trabajar más horas, congelar o bajar el sueldo, etc.), aunque en realidad son sacrificios por uno mismo porque las hipotecas hoy en día no perdonan.

Lo que está claro es que es imposible ganar una guerra con más jefes que soldados y adoptar la decisión de prescindir de alguien, aunque sea de marketing, es algo duro que no le gusta asumir a nadie, o eso dicen.

Por supuesto, como todo en la vida, ser el primero en salir de la empresa, también tiene su lado bueno, ya que sueles cobrar en su totalidad todo lo que se te adeuda sin problemas porque todavía la situación  no es tan límite.

Y cuando se ha fulminado a todo el departamento de marketing, ¿quién es el siguiente?, siento no poder despejar la incógnita, porque cuando se da dicha situación el que suscribe estas líneas ya ha sido despedido.

 

Autor: Mario Rivera Ramírez